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¿Cuántas veces has intentado cambiar hábitos para comer más sano, hacer ejercicio, tomar más agua, dejar el refresco o ser más positivo?. Te has preguntado, ¿Cómo le hacen los demás para mantener la motivación con la que se inicia para alcanzar un determinado objetivo?. Seguramente, en algún momento, te has comparado con alguien y has pensado: ¿Por qué esa persona sí puede y yo no?. Sigue leyendo y te platicaremos cómo, y de qué forma mantener la motivación para lograr la meta que tanto deseas.

¡El poder de la mente!

Poco a poco se ha ido valorando más la importancia de la nutrición como parte fundamental de la salud del ser humano, pero existe otro factor de suma importancia que no es reconocido por todos como parte de una calidad óptima de vida, esta es la salud de la mente. Lamentablemente hay cosas que no se enseñan en la escuela y que conociendo más a profundidad nos damos cuenta que son las herramientas fundamentales, que todos tenemos, pero pocos sabemos usar.

¿Qué tiene que ver la fortaleza mental con el cambio de hábitos?

La respuesta es todo. Simple y sencillamente la motivación es algo que puedes generar un día y fácilmente puedes perder al otro y esto se debe a que si somos personas que tendemos a reaccionar en lugar de poner acción y nos dejamos llevar fácilmente por las emociones y sentimientos pasajeros soltamos y abandonamos cualquier meta que nos propongamos, por más motivados que estuviéramos a la hora de querer cambiar. La realidad es que todos queremos cambiar, todos queremos mejorar, pero no todos lo logran. ¡Chécate estos tips que te damos para lograrlo de manera más fácil!

  • Tomar y/o hacer conciencia: Antes de querer realizar un cambio (de lo que sea) debes de tomarte unos minutos o el tiempo que creas necesario para poder analizar los siguientes puntos.
  1. Analizando toda tu vida, ¿Cuánto tiempo llevas con los malos hábitos?
  2. ¿Cuánto tiempo tardaste para alcanzar el peso corporal que tienes ahora?
  3. ¿Crees que lo que realmente vale la pena se logra de manera rápida?
  4. Si todo fuera tan sencillo como hacer una dieta extrema, ¿Comprar un producto milagro o hacer retos promocionados por modelos pagados, no estaría la mayoría de la población con el cuerpo y salud de ensueño?
  5. ¿Crees que es un gasto o una inversión ir al nutriólogo, médico y/o psicólogo?

Estas preguntas aplican para todo. Lo que vale realmente la pena requiere de compromiso, entrega, valor, coraje y decisión.

  • Asume la responsabilidad: ¿Cuántas veces le has echado la culpa a otras personas o circunstancias de todo lo malo que te ha pasado? Seguro que varias, porque es más fácil buscar un culpable que hacerse responsable de nuestra propia vida.
  1. Lo que sea que hayas experimentado o vivido en el pasado, forma parte del pasado y no eres culpable, por ejemplo: si tus padres te cuidaron o no, si sufriste huella de abandono o no, si de niño tenías malos hábitos familiares o no, si tuviste un buen ejemplo o un mal ejemplo en tu familia. Tampoco tienes culpa de lo que pasa de manera externa (circulo social o ambiente en el que conviviste durante tu infancia).
  2. Salir de la zona de confort: Una vez analizado esto, como adulto te toca ser responsable de hacer cambios en tu vida. Tal vez la gente con la que no te llevaste bien, o te afectó en tu pasado, ya ni siquiera están cerca de ti, pero sigues aferrado a una idea porque no es fácil salir de la zona cómoda, por más dolorosa que sea.
  3. Tu presente, tu felicidad y tu cambio son responsabilidad tuya y de nadie más. No importa que tan cercano haya sido la persona que te pudo haber lastimado o llevado hasta el punto donde te encuentras (recuerda que los problemas psicológicos como ansiedad y depresión pueden llevar a tener sobrepeso / obesidad y de ahí generarse enfermedades metabólicas).

  • Confianza y fé: Y no nos referimos a religión, hablamos de la fé que tienes puesta en ti mismo para poder lograr lo que realmente quieres. Para poder formar parte de los que sí pudieron hacer un cambio y no formar parte de la gran mayoría que se queda a mitad del camino o peor aún, solo con “Yo quería cambiar, pero no pude” y así se les fue la vida sin ni siquiera haberlo intentado.
  1. Ejercicio: Escribe, analiza y repite diario esta frase: “Yo tengo el poder de cambiar”
  2. Si a la mente le dices “Yo puedo” estarás en lo correcto, y si le dices “Yo no puedo” también estarás en lo correcto. ¿Por qué? Porque para la mente tus palabras y decretos son la realidad.
  3. ¿Cada que te ves al espejo te dices algo en positivo o solo cosas negativas? Empieza a trabajar en lo que te dices a ti mismo y notarás un gran cambio en la programación de tu mente, después de estos ejercicios verás que es mucho más fácil tener compromiso, confianza y fé en ti mismo para empezar a notar cambios en tus hábitos de salud, alimentación y ejercicio.

  • El poder de valorar lo que SÍ tienes.
  1. Vivimos quejándonos de todo lo que no tenemos, y no nos damos cuenta de que tenemos más de lo que realmente necesitamos.
  2. Frases como “No tengo el cuerpo que quiero”, “Mis circunstancias no me lo permiten”, “Que envidia que esa persona sí lo tiene y yo no”. Pero una vez más, no haces nada para cambiar.
  3. Elabora una lista de cosas buenas que tienes en tu vida y cosas malas que consideras tener o no tener. Pero en la segunda lista quiero que escribas también las formas de poderlo tener, lograrlo y/o valorarlo, sin envidiar ni culpar a nadie, este trabajo es solo tuyo.

Recuerda, el aprendizaje, fuerza y coraje se van forjando ante las circunstancias más difíciles de la vida, es aquí donde empiezas a generar una historia de vida para inspirar a los demás, lamentablemente la mayoría decide mejor solo sufrir por esto. Siempre hay dos opciones, ¿Cuál eliges? ¡Es tú decisión y de nadie más!.

  • No abandonar: Un gran cambio requiere de compromiso, en este caso no basta con una sola asesoría o consulta para cambiar años de malos hábitos. Es importante que generes conciencia de este tema para que al ir a tu primera consulta vayas con la mentalidad clara de que se va a requerir de un gran esfuerzo, tiempo y entrega, así como compromiso con tu nutriólogo y sobre todo, compromiso contigo mismo para lograr el verdadero cambio. Puedes tener las mejores herramientas, pero si no las sabes usar (o peor, ni siquiera intentas usarlas) o nos las aplicas bien, no va a servir de nada.
  1. Si ya llevas un rato en el camino, recuerda que no todo es lineal, siempre existen pequeños baches o incluso pequeños retrocesos, somos seres humanos y no todo el camino va a ser perfecto, aquí es aún más importante el seguimiento para corregir esas pequeñas o grandes caídas que puedas tener. Escribe desde el día uno cómo te sientes, como te ves y que has ido mejorando, si comparas la consulta número 3, 5, 8…etc con la número 1, te darás cuenta de que sí has avanzado (Y nadie va a querer echar por la borda todo el esfuerzo invertido ¿o tú sí?).
  2. Importante, cada quién avanza a su ritmo nunca te compares con nadie.

  • Y por último, elige una frase:
  1. “Quiero quedarme en mi zona de confort, seguir sufriendo y no avanzar, como la mayoría”.
  2. “Quiero tener el valor y coraje de salir de mi zona de confort, sé que cuesta trabajo, pero yo puedo hacerlo y lo voy a lograr”. (Decreto) – Repite esto diario y se hará realidad.

Es importante mencionar que hay problemas que requieren de terapia psicológica y/o psiquiátrica. Para eso están los expertos en este tema, no dudes consultar con un profesional en esta área si estás sufriendo de ansiedad, depresión o un problema fuerte que requiera atención inmediata. (Con este artículo no pretendemos diagnosticar ni tratar ningún problema, solo queremos generar conciencia y motivación para lograr un cambio positivo en tu vida).

“El único límite para nuestra realización del mañana serán nuestras dudas de hoy.”

Franklin D. Roosevelt

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