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Si estas pensando en organizar alguna cena en esta temporada, es probable que ya estés planeando el menú que acompañará tu mesa. Aquí te presentamos una idea de la variedad de vinos que irán bien con tus platillos.

Una auténtica elección

El maridaje entre el vino y la comida es el proceso de relacionar ambos con la intención de realzar el placer de degustarlos.

En CODE tenemos presente la idea y preparamos una sugerencia de vinos que pueden llevarse con algunos platillos, desde entradas hasta postres.

¡Conoce los vinos que irán mejor con tus platillos navideños y logra tener una cena deliciosa que hará estallar tus sentidos!

Previo a la cena

Para dar la bienvenida a tus invitados, puedes brindarles una tabla de quesos como primer aperitivo. Cuando se trata de vinos para acompañar quesos, hay una regla: cuanto más fuerte sea el queso, más fuerte debe ser el vino. Por ello, elije un vino blanco para quesos suaves como el cottage, un “tinto crianza” para los semicurados (gouda, manchego o cheddar) y un “tinto reserva” para los quesos curados como el parmesano o roquefort.

Primer tiempo, entradas

Después de una rica tabla de quesos, viene el comienzo de la cena. Suelen comenzar con platos ligeros como ensaladas, por lo que el vino que los acompañe también debe serlo a fin de no tornar insípidos a los platillos posteriores.

Un buen maridaje para ensaladas que lleven vinagreta puede ser un vino blanco como el Martini Asti espumoso o un vino rosado. Si el aderezo es cremoso (por ejemplo, César, mil islas o ranch), elige un vino tinto crianza.

Segundo tiempo, pastas y cremas

En el caso de que decidas una pasta y que esté bañada en una salsa cremosa, sírvela con un “pinot blanco” o un “chardonnay” como el de Concha y Toro Casillero del Diablo. Para pastas con mariscos, puedes probar con un rosado semiseco como el “J. P. Chenet” espumoso.

Si el segundo tiempo de tu cena consta de una crema, el maridaje dependerá de su ingrediente principal. Cremas de verduras van bien con un “sauvignon blanc”, cremas de frutos secos como la nuez, se saborean mejor con un vino blanco “bourgogne” y las cremas de queso, con vinos blancos de uva “chenin colombard”.

Tercer tiempo, carnes, pescados y mariscos

La carne es de sabor más intenso, por lo que lo más recomendable es que el vino con el que la acompañes también lo sea. Al igual que con los quesos: cuanto más fuerte sea el sabor de tu carne, más fuerte debe ser el vino. Así que opta por vinos tintos como “LA Cetto reserva privada nebbiolo”.

El mejor acompañante del pavo navideño puede ser también un vino blanco en caso de que esté relleno de verduras o frutas secas, pero si está relleno de carne roja, sírvelo con un tinto “cabernet sauvignon” o un “tempranillo”.

Pescados y mariscos maridan tradicionalmente con vinos blancos chardonnay, que también son perfectos para contrarrestar platillos salados como el tradicional bacalao a la vizcaína.

A otros platillos navideños como los romeritos también les van bien los vinos tintos con notas de chocolate.

Postres

Los vinos para acompañar postres también tienen una regla: su dulzor debe ser igual o superior al del platillo.

Si el postre elegido contiene frutas, acompáñalo con un vino rosado “lambrusco”. Si tiene chocolate dulce, compleméntalo con un tinto “lambrusco”; si es chocolate semiamargo, marídalo con un tinto “merlot” o “pinot noir”, y si es de chocolate amargo, combínalo con un “cabernet sauvignon”. 

¡Haz de esta Navidad una cena que haga volar tus sentidos!

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