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Probablemente tenemos la falsa creencia de que si no estamos enfermos o nos mantenemos delgados no necesitamos acudir al nutriólogo o al médico, pues nos sentimos bien con nosotros mismos. Puede que pensemos que la nutrición es un lujo que solo algunos se pueden dar o lo vemos como algo estético, sin embargo, la buena alimentación y hábitos saludables de vida van mucho más allá. Recuerda que lo más importante es tu salud y bienestar.

Identifica errores comunes y corrígelos

Es normal que creamos que nos alimentamos de forma saludable con solo comer, y es así, nuestro cuerpo requiere y define los nutrientes que necesita para funcionar con normalidad y bienestar, sin embargo, a la hora de elegir los alimentos o practicar nuestros hábitos cotidianos no lo hacemos de manera adecuada de acuerdo a los requerimientos que necesitamos para tener energía suficiente durante el día y no morir en el intento.

En el tema de la salud y la nutrición existe un punto muy importante que podemos rescatar para fortalecer nuestro organismo y lograr nuestro objetivo de mantenernos saludables para así evitar enfermedades y sentirnos con más energía.

Aquí te decimos cómo hacerlo, toma nota.

“Si piensas que puedes, tú puedes. Y si piensas que no puedes, tienes razón”.

Mary Kay Ash

La vida cotidiana de un ser humano

Suena el despertador a las 6:00 a.m., te levantas de la cama y te preparas para un nuevo día. Tomas una ducha y te arreglas, te diriges a la cocina para desayunar y tomas lo primero que ves, un par de rebanadas de pan con mermelada acompañados de un jugo de naranja embotellado o un cereal con leche.

Sin la suficiente energía, decides prepararte un café, al sentir su sabor amargo decides añadirle un par de cucharadas de azúcar y sustituto de crema para darle sabor. No dormiste bien y te desvelaste, por lo que te das cuenta de que te quedan 10 minutos para salir hacia el trabajo. En el trabajo pasas entre 8 y 10 horas sentado frente a una computadora, con suerte 30 minutos para comer comida que disfrutas en una cocina económica cerca de tu trabajo que regularmente es pechuga de pollo empanizada acompañada de una ensalada y papas a la francesa, no sin antes haber comido pan que ofrecen como entrada.

Para acompañar, pides un refresco sin azúcar, comes lo más rápido posible y te apresuras para regresar al trabajo y seguir sentado trabajando. Se acerca la hora de irse a casa, sientes un poco de hambre, abres el dispensador de comida rápida y eliges un sándwich o un panqué y un jugo. Te espera un largo camino a casa, una o dos horas mínimo, llegas estresado, cansado y con más hambre, decides picar los restos de comida de los días pasados, unas salchichas y unas galletas son la opción rápida y sencilla. Decides descansar en tu sillón, prendes el televisor y encuentras una buena película, preparas unas palomitas, papas y refresco sin azúcar.

Son las 9 o 10 de la noche y sientes hambre de nuevo, lo más fácil es pedir una pizza, y continúas viendo la televisión mientras el reloj marcan las 11, 12, 1, 2 o 3 am. Se acerca la hora de dormir, el cansancio te gana, regresa el hambre, decides comer un yogurt con fruta, un chocolate y/o un par de galletas antes de descansar. Si te identificas con parte de la historia, es importante detenerse a pensar si realmente tus hábitos son saludables, pues con frecuencia nos sentimos a salvo en nuestro hogar, nuestra casa, pero olvidamos que el verdadero hogar es nuestro cuerpo.

Puntos clave a identificar y cómo solucionarlos

Comida proveniente en su mayoría de alimentos ultra procesados

El pan de caja contiene más contenido calórico que densidad nutrimental, modera tu consumo y consigue uno basado en cereales y leguminosas germinadas, sin azúcar ni harinas añadidas. El cereal de caja contiene en su mayoría grandes cantidades de azúcares añadidos (azúcar, glucosa, jarabe de maíz de alta fructuosa, entre otros) y los snacks de las maquinas dispensadoras que contienen todo menos calidad y nutrición.

Solución

Elige la comida real como base de tu alimentación: pescado, pollo, carne, huevo, vegetales, leguminosas, papa, camote, arroz salvaje, aguacate, cacao; y aprende a seleccionar los buenos alimentos procesados que puedes moderar, como el pan basado en cereales y leguminosas. Comienza a reentrenar poco a poco el paladar para poder disfrutar de los alimentos y bebidas tal y como son (como el café sin azúcar).

Sedentarismo

Seguro te cuesta trabajo hacer ejercicio, no tienes ganas de hacerlo o haces de una a tres horas diarias, pero si pasas la mayor tiempo sentado (alrededor de 10 horas seguidas) eres una persona sedentaria y esto, junto con la obesidad, son las principales causas de enfermedades crónicas y sus complicaciones.

Solución

Si tu trabajo te demanda pasar muchas horas frente a una pantalla, procura ponerte de pie cada 30 – 60 minutos, alternando trabajo sentado y de pie. Realiza estiramientos, camina más, sube escaleras, estaciónate más lejos, incorporando ejercicio físico con un objetivo especifico con variedad de movimiento, de manera que utilices la mayoría de los músculos posibles al realizarlo, cambia de intensidades y sal de tu zona de confort, procurando hacerlo con la guía de un entrenador físico para evitar lesionarte.

Pocas o nulas proteínas, grasas y vegetales de calidad

La cantidad de verdura que comemos es insuficiente y tal vez la carne o pollo que consumes en lugares fuera de tu casa podría ser una buena fuente de proteína, pero si ya le pusiste aderezo (con azúcar) a tu ensalada y pediste la pechuga empanizada, se pierde lo poco que se podía rescatar, sin contar el uso de aceites vegetales proinflamatorios utilizados en la cocción de tu platillo y reutilizado a la hora de preparar tus papas a la francesa.

Solución

De acuerdo con tus posibilidades económicas y disponibilidad de alimentos de acuerdo con tu zona geográfica, elige la mejor calidad de carne, huevo, vegetales, fruta y demás. Entre menos procesada, enlatada y con ingredientes añadidos, mejor. Procura cocinar con aceites que provienen de una fruta, el aceite de oliva es la mejor opción.

Falta de calidad de sueño

La alteración del ritmo circadiano puede alterar tu ambiente hormonal y provocar un mal funcionamiento en el metabolismo si estamos constantemente afectando este ciclo.

Solución

Si necesitas trabajar tarde, procura utilizar un filtro de luz azul. Si no tienes realmente por qué desvelarte, procura apagar luces (el cerebro no distingue si es de día o noche si lo estas estimulando constantemente con luz artificial) a partir de las 9 de la noche se empieza a secretar la hormona del sueño (melatonina) y con esta exposición constante retrasamos este proceso y puede causarnos insomnio.

Ansiedad constante por mala elección de alimentos

El estrés y la ingesta de alimentos con baja densidad nutrimental provocan hambre constante y ansiedad, convirtiéndolo en un circulo vicioso. Realizando así 4, 5, 6 o más comidas de mala calidad que estimulan constantemente la generación de insulina por parte del páncreas, lo cual a la larga puede producir resistencia a la insulina y derivar a otras complicaciones.

Solución

Empieza el día con una buena fuente de proteína y grasa, por ejemplo, huevo con alguna verdura y rebanadas de aguacate, son alimentos que te van a generar buena saciedad durante el día y evitará que estés comiendo a cada rato. Si continuas con la correcta elección de alimentos el resto del día, notarás una disminución drástica en la ansiedad por estar comiendo.

Por lo tanto, corregir los hábitos de sueño, incorporar más movimiento durante el día, realizar ejercicios de relajación o la práctica de yoga también ayudan a disminuir el estrés y ansiedad. Trabaja en conjunto estos consejos y empezarás a notar grandes cambios tanto físicos como en tu salud, recuerda hacerlo siempre de la mano de un profesional.

“Todos conocen el camino, pero muy pocos lo siguen

buda

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