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Todos hemos escuchado la frase: «Más vale prevenir que lamentar», Y cuantos de ustedes han pensado que no tiene gran relevancia en el presente, pero si nos detenemos a pensar en lo que tenemos hoy ¿Podríamos no tenerlo en el futuro? el día de hoy es el momento adecuado para tomar aquellas decisiones que pueden ayudarnos a tener una salud digna en nuestra vejez. Y si quieres ser un sugar daddy debes empezar a cuidarte desde hoy.

Nuestra invitada:

Para este artículo tan importante y especial, sobre un tema que nos concierne a todos, quisimos invitar a una querida colega y muy buena amiga, Licenciada en Nutrición por la Universidad Justo Sierra con Diplomado en Nutrición Clínica, Astrid Arellano Franco. Nos comparte la importancia de la alimentación para llegar a la vejez con la mejor calidad de vida posible.

Es importante saber que el proceso de envejecimiento es algo natural, no es algo que se pueda manejar a conveniencia, hay personas que tienen más de 50 años y parecen de 40 y otras que tienen 30 años y parecen de 40, algunos podrían pensar que es por genética, otras por origen racial, pero la verdad de todo está en los cuidados que tuvieron a lo largo de su vida, principalmente alimentación y la actividad física que realizaron durante su juventud.

Durante el envejecimiento, el organismo va perdiendo funcionalidad de manera gradual, hay disminución en el metabolismo y en el intercambio mineral óseo, puede haber también resistencia a la insulina, problemas de articulaciones, también disminución de la producción de hemoglobina, entre otras alteraciones.

Imagínate querido lector padecer éstas alteraciones en un cuerpo que durante la adolescencia o en la etapa de adulto joven el organismo no fue nutrido adecuadamente, nos referimos a que en su alimentación sobresalía la ingesta de alimentos ricos en grasa como frituras, capeados, refrescos, el agua natural era nula y si preguntamos sobre actividad física, lo más activo era tomar el control del televisor del mueble junto a él. Lo más lógico es que ese cuerpo se está sobrecalentando con combustible chatarra y tenga un desgaste en su organismo, aunado a esto sumemos las alteraciones que mencionamos en el párrafo anterior, su envejecimiento será muy complicado con serios problemas de salud. En cambio en un cuerpo bien nutrido de todos los grupos de alimentos de manera equilibrada y además un cuerpo ejercitado tendrá una vejez más próspera y productiva.

Entonces… ¿Qué se recomienda comer?

Para empezar es importante incluir en la dieta alimentos ricos en vitaminas, minerales y tomarle mucha importancia a la hidratación. Tenemos que elegir alimentos de diversos grupos: vegetales, frutas, cereales, carnes, ya sean res, cerdo o pollo, aceites como el aguacate y semillas. Todos éstos alimentos tienen en su composición vitaminas y minerales que son de vital importancia en el organismo y realizan diversas funciones a nivel hormonal y estructural, son antioxidantes y nos ayudan a que las células del organismo no tengan daño en su estructura permitiendo una mejor funcionalidad, entre los minerales más importantes se encuentran el calcio y el hierro. Al envejecer perdemos cierta cantidad de masa muscular y se requiere la ingesta proteica para poder contrarrestar un poco este proceso, los productos cárnicos, lácteos, vitaminas y minerales las contienen.

Con respecto al tratamiento de nutrición se debe de incluir hidratos de carbono (los obtenemos de frutas, vegetales, legumbres y cereales, principalmente integrales), proteínas (aunque su ingesta no será la misma a la de un adulto joven, su ingesta es de vital importancia, las podemos encontrar, principalmente, en carnes y productos lácteos descremados) y lípidos (los encontramos en aguacates y semillas).

Otro aspecto importante que hay que resaltar es la hidratación. En adultos mayores la hidratación está muy comprometida debido a diversos aspectos, pudiendo ser uno de ellos la diabetes o alguna otra enfermedad, o por la ingesta de algunos fármacos, como diuréticos, por lo que se recomienda una ingesta de 7 vasos de agua natural a lo largo del día, iniciando con el primero después de levantarse, teniendo como limitante la pérdida de la sensación de sed, por lo que se recomienda tomar agua, aunque no se tenga sed.

Es importante tener en cuenta que en ésta etapa se presentan muchos desafíos: como la polifarmacia ya que algunos medicamentos intervienen con la absorción de ciertos nutrimentos o por el contrario algunos alimentos pueden intervenir con la acción de algún medicamento, un ejemplo que la gente que toma antihipertensivos no se le recomienda el jugo de toronja porque este disminuye el efecto del medicamento. Otros desafío son la pérdida de ciertos sentidos, la falta de piezas dentales, disminución del gusto u olfato y todo esto puede provocar falta de apetito o incluso anorexia.

No queremos decir con éste artículo que si ya estás en la tercera edad y no llevaste buenos hábitos ya es tarde para cambiarlos, ¡Nunca es tarde!,  puedes empezar con variaciones pequeñas, por ejemplo cambiar los refrescos por agua natural o por alguna infusión de frutas, mide la cantidad de azúcar que ingieras en los alimentos, trata de comer menos pan dulce y preferir alguna fruta que sea de tu agrado, tratar de comer menos cereales industrializados y preferir más los naturales, como la quinoa o la avena. En cuanto a la actividad física, puedes empezar caminando en tu casa, por tu sala, patio, recámara o si no puedes en tu habitación puedes hacer ejercicios de estiramiento de piernas o brazos. Debes sacar de tu mente el No puedo y cambiarlo por ¡Claro que puedo, nada es imposible!, recuerda que todo está en tu cabeza, así que nada de pretextos y empieza con hábitos que tu yo del futuro te agradecerá.

Te compartimos las Redes Sociales de nuestra invitada agradeciéndole por esta colaboración.

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