fbpx

«Es un mini Tiger», se escuchaba en cada rincón del campo. Sólo tiene 11 años, pero la genética manda y no miente, Charlie Woods junto con su padre Tiger, me hicieron recordar la escena de Simba y Mufasa «Todo lo que toca la luz es nuestro reino”. Es su presentación en sociedad y el pequeño hizo una demostración física y mental que se convierte en una luz de esperanza para el futuro del golf.

Pongamos un poco de contexto, la cuidad de Orlando fue la sede de un torneo peculiar que hasta el 2020 era conocido como el Father/Son Challenge, por temas de patrocinio ahora es nombrado PNC Championship con la característica principal más que evidente, de ver a los jugadores del tour de la PGA convivir y participar con sus hijos.

Al comienzo, el torneo cobró una mayor relevancia al informar que Tiger estaría presente con su primogénito Charlie. Desde ese momento nadie pensó en el resto de los participantes, todos queríamos saber qué pasaría con el heredero del tigre.

¿Heredaría el talento del último gran exponente de golf mundial?

El futuro talento del golf

En realidad, su swing es espectacular, como el del padre; le pega al driver de escándalo, su comportamiento en el campo es idéntico al de un jugador maduro y profesional. Más bien, usa y maneja las rutinas del pre-golpe, siempre serio, sonríe lo justo y se enfada en la misma proporción, sí, tal cual como su padre.

De hecho también mostró carácter cuando algún putt se escapó o en algún golpe mal ejecutado. Lo significativo es que esos errores los podemos contar con los dedos de una mano y nos sobran dedos.

El torneo es amigable, ya que se usa el modelo “scramble”, donde los participantes eligen la mejor bola y quien ejecuta de los dos miembros del equipo. Jugar a lado de Tiger ayuda mucho y hasta cierta ventaja se puede obtener. Siendo justos, que tu pareja elija más bolas para ti que para él mismo es un diferenciador, no es favoritismo, es enseñanza. 

Charlie salía siempre desde un “tee” más adelantado y esto le permitió que pegara una que otra bomba, incluso hasta el punto de que Tiger haya tomado la decisión de no pegar en algún “tee” porque no iba a mejorar lo realizado por el pequeño tigre.

¡Repito! solo tiene 11 años, pero me quedo con ese Eagle que hizo estruendo en el campo, como si uno de los relámpagos del padre en Augusta National o St. Andrews volvieran a manifestarse.

“Aquí si tuve la sensación de un deja vú, el rayo cayó en el mismo lugar por segunda vez”.

Los genes llaman en el golf

Después de lanzar un drive de 160 metros que rebotó en el green, dejando la bola a menos de un metro del hoyo, el joven celebro el golpe levantando el puño al aire, donde fuimos testigos del efecto espejo y volvimos a validar que los genes mandan. Son totalmente idénticos, en el lenguaje corporal y en los festejos era ver un “baile sincronizado” padre e hijo.

Si tienen tiempo, la cuenta de Twitter de la PGA dejó un pequeño video con el título más acertado posible “Copy cat – Sureal”, disfrútenlo porque no es solo una frase al aire que un campo golf escuchará, “Es un mini Tiger”.

A %d blogueros les gusta esto: